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Isabel Pérez Dobarro: «Espero que la música siempre sea parte de mi vida»

clef, hyacinth, flower

Comprometida con las causas sociales, esta joven pianista se encuentra en un momento muy ilusionante dentro de su larga y fructífera carrera artística.

Elegante y reivindicativa

Isabel Pérez Dobarro es una joven pianista española que, a pesar de la profunda crisis económica y sanitaria en la que nos encontramos sumergidos, vive uno de sus mejores momentos profesionales. Una artista incansable y fecunda, con una personalidad muy bien definida, que compagina su apretada agenda profesional con su asombrosa labor como conferenciante, presentándose en todo momento ante su público como una firme defensora de las causas sociales, los problemas que impiden la sostenibilidad medioambiental o cuestiones tan poco valoradas como la presencia de la mujer en la música.

Nuestra invitada siempre ha tenido muy claro que un artista tiene que estar involucrado activamente en los problemas sociales y no puede darle la espalda a las necesidades de la sociedad. A través de su trabajo delante del piano, Isabel contribuye a mejorar la sociedad, ya sea mediante la acción directa o concienciando a los usuarios sobre determinadas causas: la casi desconocida obra musical de muchas mujeres compositoras, la reivindicación del repertorio español o el desarrollo sostenible.

Los colaboradores de ViveOnline nos sentimos muy orgullosos de que una de las grandes virtuosas del piano de nuestro tiempo, a la cual admiramos profundamente, nos haya concedido esta entrevista dedicada a la fundación Futuro Singular Córdoba, una entidad con la que hemos colaborado en múltiples ocasiones.

P. ¿Cómo definirías tu carrera profesional hasta el momento y hasta dónde te gustaría llegar como pianista?

R. Creo que estoy en un momento muy ilusionante en mi carrera, en el que a través de mi trabajo puedo contribuir a la sociedad, bien sea a través de la acción directa o ayudando a concienciar sobre determinadas causas: la música de mujeres compositoras, la reivindicación del repertorio español o el desarrollo sostenible. Considero que en la carrera de un pianista es difícil trazar una meta en particular, pues es una profesión en la que nunca se deja de estudiar y aprender. Para mí, el éxito es poder hacer algo significativo por los que me rodean y dejar un legado musical y social.

P. ¿Cuándo comenzó tu pasión por el piano?

R. Mis padres no son músicos, pero sí son melómanos. La mayoría de los recuerdos de mi niñez tienen una memoria musical asociada, ya que, en casa, siempre había algún CD o vinilo sonando. Además, mi hermana tocaba el piano. Desde muy pequeña jugaba con el piano y ya a los tres años empecé a recibir clases. Mi primer concierto fue a los cuatro años.

P. Además de ser una pianista fabulosa, eres una activista muy comprometida con las causas sociales. ¿Nos puedes hablar un poco sobre la labor social que realizas?

R. Creo que al tener la inmensa suerte de subir a un escenario e interactuar con el público, debo asumir la responsabilidad de estar comprometida con mi tiempo. Considero que los Objetivos de Desarrollo Sostenible aprobados por 193 países miembros de las Naciones Unidas en el 2015 suponen el mejor marco de actuación, pues trascienden toda ideología partidista o nacional. Estos objetivos incluyen acciones tales como eliminar el hambre, fomentar la salud o promover una educación de calidad. Las artes pueden contribuir a través de la concienciación, inspirando a actuar por determinadas causas, según los vínculos entre las emociones y la voluntad de actuar recogidos en la investigación de Fridja; como fuente de innovación, dada su interacción con la ciencia ya desde tiempos del Quadrivium universitario medieval y como fuente de creatividad; fomentando el diálogo y la inclusión en proyectos como la orquesta israelí-palestina West-Eastern Divan; o a través de la educación artística, que no solo promueve el aprendizaje de un repertorio y una técnica instrumental, sino que fomenta otras habilidades como la empatía, cooperación, respeto a los derechos de los otros, responsabilidad, entre otros, tal y como ha estudiado Varner.

P. Tienes un cociente intelectual de 148, hablas cuatro idiomas y tus calificaciones, por lo que tenemos entendido, nunca han bajado del 10. ¿Qué es lo que te queda todavía por hacer, aprender o conseguir en la vida?

R. Muchísimo. Como la famosa frase atribuida a Sócrates, «solo sé que no sé nada». Cuánto más lees y más aprendes, más te das cuenta de lo mucho que te queda por descubrir. Espero que me queden muchos conciertos por tocar, CD por grabar y artículos por escribir. La vida me ha dado muchísimas sorpresas. Jamás imaginé poder tocar en Carnegie Hall, estudiar en Harvard o hablar en la sala de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Lo esencial es prepararse para aprovechar las oportunidades cuando surjan.

Pasión por la música y sostenibilidad

P. ¿Cuál crees que ha sido el papel de la mujer en la música clásica?

R. Por desgracia, la música de mujeres compositoras no ha sido incorporada al canon musical que se toca regularmente en las salas de conciertos. Existen por tanto una gran cantidad de obras de compositoras que se relegaron al ámbito de lo privado, los salones decimonónicos o reuniones familiares. Sin embargo, hay muchas compositoras que trascendieron esas limitaciones y crearon obras de gran formato. Desde el Concierto para piano y orquesta de Clara Schumann, hasta la Sinfonía Gaélica de Amy Beach existen numerosas piezas extremadamente interesantes. En el Medievo la música de mujeres se daba en dos ámbitos: la música religiosa, con figuras extraordinarias como Hildegarda de Bingen y en la música profana con las trobairitzes como Beatriz de Día. Posteriormente, en el Renacimiento, la voz de la mujer comienza a adquirir importancia. Surgieron entonces las primeras cantantes-compositoras de prestigio como Francesca Caccini o Barbara Strozzi. La mayoría de ellas provenían de familias de músicos consagrados. Ya en el Barroco y Clasicismo, encontramos figuras como Elisabeth Jacquet de la Guerre o Marianna Martínez destacadísimas clavecinistas y compositoras. Muchas eran nobles como Wilhelmina de Prusia o se hallaban vinculadas a alguna corte. En el siglo XIX, el piano y la voz formaban parte de la instrucción de las mujeres burguesas. Sin embargo, no se esperaba que fueran grandes solistas, sino que se veían estas nociones de música como una más de las labores domésticas que tenían que realizar: entretener a los invitados con música. No obstante, surgieron grandes virtuosas en aquellos años como Clara Schumann, Teresa Carreño o Sophie Menter, virtuosas reconocidas. Ya en el siglo XX, el número de compositoras comenzó a aumentar considerablemente, no así su programación en salas de conciertos. En el caso de las directoras de orquesta, salvo la excepción de Antonia Brico (quien llegó a dirigir un concierto con la Filarmónica de Berlín en 1930), era imposible ver a una mujer dirigir una gran orquesta. Fue solo en el año 2007, cuando una directora, Marin Alsop, llegó a ser la directora principal de una de las mejores orquestas del mundo, la sinfónica de Baltimore.

P. ¿Cuándo empezaste a incluir en tu repertorio piezas de compositoras?

R. Relativamente tarde. Ya que nunca se me exigió en los programas de estudio del conservatorio ni en concursos no lo conocía. Una vez que empecé ya a decidir mi repertorio me propuse incluir siempre una obra de una mujer compositora (al menos) en todos mis recitales, siempre que yo pudiera elegir las piezas.

P. ¿Por qué ha estado siempre la mujer injustamente relegada a un segundo plano en el mundo de la música?

R. Existe una inercia histórica y un gran desconocimiento del repertorio de compositoras. Históricamente, a las mujeres con un talento extraordinario para la música se las consideraba «ángeles dotados», pero incapaces de profundizar en el ámbito de la composición, según ha investigado Anna Beer. Filósofos como Rousseau recomendaban limitar su instrucción a nociones elementales. Al no programarse su música, no existían referentes. Esto llevó a Clara Schumann a dejar la composición, tras años de brillante creatividad, diciendo que, si ninguna otra mujer había podido ser una gran compositora, ella tampoco. En el caso de las directoras de orquesta, los roles de liderazgo y autoridad iban en contra de la imagen tradicional de la mujer. Muchas tuvieron que crear orquestas femeninas, pues sabían que su autoridad no sería respetada en una orquesta masculina.

Valentía y honestidad

P. Hemos leído en tu biografía que tu carrera como concertista se ha desarrollado en EE. UU., España, Rusia, Argentina, Italia y Portugal. ¿Cuál es el mejor país del mundo para desarrollar tu profesión?

R. Todos ellos ofrecen oportunidades muy interesantes. He aprendido muchísimo en todos estos países y espero que mi actividad me vuelva a llevar a sus escenarios.

P. ¿Cómo es tu día a día y cómo preparas tus actuaciones?

R. El aprendizaje de toda obra conlleva un trabajo mecánico y emocional. Primero hay que aprenderse y memorizar el texto a la vez que se empiezan a asociar determinadas sonoridades a emociones específicas. Se tiene que estudiar tanto a nivel detallado, es decir, abordando individualmente pasajes específicos, como a nivel general para entender la arquitectura de la obra. Además, me gusta leer sobre el contexto histórico donde surgió la pieza y escuchar grabaciones de otros pianistas, especialmente los de principios del siglo XX, para entender la tradición interpretativa de la obra.

Posteriormente, realizo un trabajo de «rodaje», como decimos los músicos. Es decir, que inserto la obra dentro del programa del concierto y toco el programa de arriba abajo, al menos tres veces al día durante el mes anterior a la actuación, además del trabajo específico que realizo en la pieza. Con ello trabajo la resistencia y concentración y preparo la pieza dentro del contexto en el que se va a realizar en el recital. Trato de imaginarme que estoy en el concierto, poniéndome en la situación emocional de una actuación. Finalmente, suelo tocar la obra para amigos y familiares al menos dos o tres veces antes de presentarla al público. Esto es esencial. El nivel de presión es mucho menor que en una actuación pública, pero aun así te exige un nivel de concentración más alto que si estuvieras tocando sola.

P. ¿Cuál ha sido el mayor reto al que te has enfrentado en tu brillante carrera profesional?

R. La primera vez que se tiene una experiencia profesional determinada es siempre un reto. La primera ocasión en la que toqué con orquesta, el primer gran teatro en el que actué, mi primer concurso. A pesar de que en su momento conllevaron una gran presión, recuerdo cada uno de esos momentos con especial cariño.

P. ¿Te imaginas trabajando toda tu vida en el mundo de la música? ¿Eres partidaria de «morirte» encima de un escenario?

R. Espero que la música siempre sea parte de mi vida.

P. ¿Me puedes describir alguna situación profesional complicada de la que hayas salido airosa?

R. Creo que todos los conciertos son un reto. Los últimos conciertos de una gira son normalmente más complicados ya que acumulas mucho cansancio. A veces el piano no está en las mejores condiciones en cuanto a afinación o regulación. Esto conlleva retos muy significativos, pero es parte de nuestra profesión superarlos. Y cuando realizas un buen concierto, a pesar de las circunstancias adversas, la satisfacción es doble.

Trabajo, valores y belleza

P. ¿Qué consejos le darías a una persona que quiera dedicarse a tu profesión?

R. Que no deje nunca de estudiar y esforzarse por aprender. Y aunque le dedique la mayor parte de su día a tocar el piano, que se sumerja en el resto de las artes, estudie filosofía y esté al tanto de la actualidad. Tocar el piano es mucho más que bajar teclas y producir una serie de sonidos. Es transmitir emociones, conocimiento. Como indican Panksepp y Thravarthen, la respuesta cognitiva a la música es mucho más que una consecuencia irrelevante de nuestra parte racional, sino que supone una actividad cerebral que potencia la memoria, la imaginación y el pensamiento. Por tanto, es nuestra obligación, como músicos, formarnos al más alto nivel y empaparnos del acervo cultural histórico y del conocimiento actual para poder transmitir este legado.

P. ¿Cuáles son tus principales referentes e influencias en el mundo de la música?

R. En España hemos tenido la suerte de contar con una de las mejores pianistas de la historia, Alicia de Larrocha. Sin duda, ella ha sido una gran inspiración para mí. Escucho también a otros grandes intérpretes históricos de nuestro país, tales como Rafael Orozco, Rosa Sabater o Esteban Sánchez. Actualmente, Josep Colom, Rosa Torres-Pardo y Joaquín Achúcarro, que son otros de mis referentes más importantes.

P. ¿Cómo te ha afectado el coronavirus profesionalmente? ¿Y personalmente? ¿Qué proyectos laborales y personales has tenido que cancelar o posponer por culpa de esta pandemia?

R. Había sido invitada a hablar y tocar el Concierto para Piano y Orquesta de Clara Schumann en la Women Now conference en el Museo Reina Sofía junto a Hillary Clinton y Kathleen Kennedy. También tenía mi debut como solista en el Lincoln Center de Nueva York y una gira por Argentina. Además de numerosos conciertos en España y el resto de Europa pospuestos por la crisis. Espero que todos se puedan realizar el año que viene.

P. ¿Cuál es tu trabajo o concierto favorito hasta el momento?

R. El concierto que di el pasado mes de enero en el Palau de la Música Catalana fue muy emotivo para mí. Siempre es un momento muy especial tocar como solista con orquesta. Pero si además supone la interpretación de cuatro obras sinfónicas de mujeres compositoras con una directora en el podio lo es todavía más. Estadísticas de la temporada 2014/2015 de NPR indicaron que solo un 1.8 % de las obras interpretadas por las grandes orquestas americanas eran de compositoras. Estos porcentajes han mejorado ligeramente en los siguientes años, pero todavía la proporción es vergonzosa.

P. ¿Qué valores crees que posees para dedicarte a una profesión tan difícil y sacrificada como la de pianista?

R. La honestidad, el respeto, el coraje y la inquietud intelectual.

P. ¿Qué competencias debe tener una persona para dedicarse a tu profesión?

R. Perseverancia, motivación, orden, disciplina, equidad, capacidad de trabajar en equipo y liderazgo.

P. ¿Qué otras aficiones tienes además de la música?

R. Me encanta el ajedrez, de hecho, de pequeña competía, el cine, leer y viajar.

P. ¿Les puedes mandar un mensaje de agradecimiento a tus numerosos seguidores?

R. Me siento inmensamente afortunada de compartir mi música con todos vosotros. Pensar que alguna de mis interpretaciones haya podido emocionaros, haceros más felices, o invitaros a reflexionar, me ilusiona enormemente. Espero seguir acompañándoos a través de las melodías, ritmos y armonías de las grandes obras del repertorio y que a través de ellas imaginemos juntos un mundo mejor.

Esta instructiva charla con Isabel nos ha permitido conocer a una stanislavkiana de la música, una mujer que con su conocimiento, la pasión por su trabajo y sus ilusiones… ¡nos ha enamorado!. Estamos convencidos de que tu trayectoria te hará una de las grandes en el panorama musical mundial. ¡¡Gracias Isabel!!

Puedes seguir a Isabel Pérez Dobarro en:

Blog: https://isabeldobarro.com/

Facebook: IsabelPerezDobarro

Instagram: @isabeldobarropianist

Twitter: @isabelperezdobarro

Youtube: Isabel Pérez Dobarro

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2 comentarios en “Isabel Pérez Dobarro: «Espero que la música siempre sea parte de mi vida»”

  1. Cristina G.Rabé

    Me ha parecido una entrevista muy interesante e ilustrativa. El video precioso, en el cual se puede apreciar el gran talento de esta joven pianista y su faceta de activista le honra como ser humano. ¡Enhorabuena por esta maravillosa entrevista!

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