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Adiós maestro Antón García Abril

Por Juan Ramón López

Crítico de cine y director de los Premios Cinemasmusic

Fue en 1986, durante el transcurso de los Encuentros Internacionales de Música de Cine de Sevilla, cuando tuve el inmenso privilegio de conocer y disfrutar en un colosal concierto, de la magia de un caballero aragonés que paraba el tiempo con su música. Era la elegancia personificada con la batuta y demostró estar a la altura de otro grande de la música como era el compositor francés Georges Delerue, habitual de las películas de François Truffaut.

Antón García Abril, inmortal compositor español que firmó bandas sonoras y sintonías que han dejado una huella muy profunda en nuestra memoria colectiva
Como asegura mi buen amigo y crítico de música de cine David Serna en Twitter: «Los españoles hemos perdido a nuestro Ennio Morricone. Un trabajador incansable, un defensor a ultranza de la melodía, uno de los más grandes compositores de nuestro cine y televisión con más de 200 bandas sonoras en su haber, y uno de los maestros indiscutibles de la música española del siglo XX».
 
El compositor turolense Antón García Abril nos ha dejado a los 87 años tras varios días hospitalizado en los que ha estado luchando contra el coronavirus. Hace justo un año el pasado 10 de marzo de 2020, fue galardonado en el Teatro Circo de Albacete con el Premio Cinemasmusic por la promoción y difusión del cine y su música. No pudo asistir a la ceremonia aquejado de un proceso gripal y como precaución ante las alarmantes noticias de la pandemia, días antes del estado de alarma. Pero nos envío un emotivo video agradeciendo el premio. Una batuta que finalmente recibió de manos de sus hijas, unos meses después el 12 de septiembre de 2020, cuando recibió el último homenaje a su música que le brindo el MOSMA Maestros, con el último galardón que recibió el maestro y le entregaron a sus hijas Adriana y Águeda, en el Teatro Cervantes de Málaga, dónde tuve la fortuna de vivirlo desde el palco.
Presentando los premios Cinemasmusic
Hablar de Antón García Abril es hablar de nuestro compositor más grande, miembro de la denominada Generación del 51 y uno de los fundadores del grupo Nueva Música (1958). Su obra es fascinante por su elegancia y sentido melódico. García Abril compuso tanto para orquesta, como para cine y televisión, cantatas, conciertos, canciones etc. Deja registradas según las SGAE más de mil obras. Toda una memoria musical del cine y la televisión española.
 
Una música brillante, nostálgica y vibrante que forma parte de nuestras vidas tanto en el cine y la televisión. Quién no recuerda el divertido Dabadaba de Sor Citroën, la música incidental de los temas de guitarra de Curro Jiménez, las notas dramáticas de Los santos inocentes o El crimen de Cuenca, las maravillosas melodías para Fortunata y Jacinta o Anillos de oro, la excepcional Monsignor QuixoteCervantes o la tribal y épica El hombre y la tierra. 
 
Hay una serie de películas que siempre serán recordadas con nostalgia por su música como  El turismo es un gran inventoLa colmena o Gary Cooper que estás en los cielos. Y tampoco podemos olvidar las series para televisión como Brigada CentralRamón y CajalSegunda enseñanza o Los camioneros. Su música siempre ha acompañado e ilustrado las mejores series de toda una generación. Siendo siempre fiel a destacar en las cabeceras, acompañar como suave brisa las imágenes y haciendo especial hincapié en el silencio, para romper o acentuar la tensión melódica y dramática de la composición. En esto era todo un maestro, como también lo fue componiendo siempre al piano y sus legendarios Preludios de Mirabel.

El catedrático de composición turolense deja un amplio legado galardonado en los foros de mayor prestigio nacional e internacional. Recibió el Premio Nacional de Teatro (1971), el Premio Nacional de Pedagogía e Investigación Musical (1991), el Premio Nacional de Música (1993), la Medalla de Oro de las Bellas Artes (1998), o el Premio SGAE de la Música Iberoamericana Tomás Luis de Victoria (2006) y el Premio Cinemasmusic (2020).

Escalera al cielo

Pero nunca recibió un Goya, era el premio que faltaba en su vitrina de galardones. La única razón fue que toda su producción musical la realizó en una época en la que aún no existían estos premios. En mis últimas conversaciones con su hija Adriana y con el maestro, me confesaba que le hubiera hecho mucha ilusión recibirlo, aunque fuera honorifico por su carrera. Ya no será posible en vida, pero creo que la Academia debería reconocerlo aunque fuera de forma póstuma. Descanse en paz Maestro, su música siempre estará con nosotros.

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