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Marta Robles: «Mi capacidad de abstracción me permite escribir sentada en el filo de una navaja en una feria»

La relación entre la literatura y el periodismo es constante entre quienes desempeñan ambas profesiones.

Numerosos escritores publican en periódicos y revistas, pero también muchos periodistas se han introducido en los límites de la narrativa.

La espléndida periodista y escritora Marta Robles pertenece a ese reconocido grupo de periodistas que han dado el salto a la literatura con un éxito fabuloso.

Licenciada en Ciencias de la Información, en la rama de Periodismo, Marta tiene una exitosa carrera profesional de más de 30 años a sus espaldas y acaba de publicar su último libro: «Pasiones carnales: Los amores de los reyes que cambiaron la Historia de España».

Frontera entre periodismo y literatura

A lo largo de la historia, la unión entre la literatura y el periodismo ha sido una relación interrumpida y persistente que nunca ha bajado de intensidad entre quienes han desempeñado ambas profesiones. Mario Vargas Llosa, Emilia Pardo Bazán, Truman Capote, Gabriel García Márquez, Ernest Hemingway, Isabel Allende, George Orwell, Arturo Pérez-Reverte, Tom Wolfe,  Bram Stoker… Son solo algunos de los grandes periodistas que encontraron en la literatura un amplio abanico de nuevas posibilidades para narrar la realidad de una forma más atractiva para el lector. La palabra es el nexo de unión entre dos profesiones que, aunque parezcan disímiles, tienen muchos puntos en común. Así que es normal que los periodistas incursionen en la literatura y que los escritores ejerzan de profesionales de la prensa escrita en diferentes medios de comunicación

 
Aunque son terrenos completamente distintos, existe una conexión rica en semejanzas entre el periodismo y la literatura que ofrece una abundante perspectiva en oportunidades narrativas. Pueden vivir por separado, aunque en contables ocasiones son como la rama y el tronco, dependen el uno del otro. Tanto la literatura como el periodismo en su deseo de latir al unísono se nutren de forma simultánea de la comunicación. Ya sea literaria o periodística, toda creación puede ser considerada desde el punto de vista comunicativo como un término paraguas que el lector recibe con entusiasmo y dota de sentido.
 
También se suele hablar de un periodismo literario cuando el género predominante es el periodístico secundado por la literatura, o bien, si se toma a la inversa, lo literario predomina ante lo periodístico. Un cuento, un relato o un poema pueden ser publicados en un periódico sin ningún tipo de problema. De la misma forma que un artículo o una crónica pueden tener su lugar en un libro. En este asunto no existen reglas fijas, lo mismo que para la fusión entre ambos géneros.
Una pasión: escribir
En la actualidad, numerosos escritores publican en periódicos y revistas. Y al revés: muchos periodistas se han adentrado en los confines de la narrativa. El ejercicio del periodismo no obstaculiza o supeditada el trabajo de escritor (como Hemingway se empecinaba en sostener), sino más bien lo contrario: es el escritor quien puede supeditar o engrandecer la labor del periodista. Y el engrandecimiento es recíproco, porque la literatura se nutre de la sabiduría periodística de sus autores. Este vínculo es tan importante que incluso el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa ha destacado el periodismo como fundamental en su obra en muchas ocasiones. 
 
Sin dejar de ejercer su oficio como periodista y mostrando en muchos de sus textos técnicas heredadas del periodismo tradicional, Marta Robles pertenece a ese prestigioso grupo de periodistas que han dado el salto a la narrativa con un éxito descomunal. La brillante periodista y escritora madrileña lleva la literatura como la sangre en sus venas periodísticas, no puede respirar sin escribir ni terminar bien el día sin sentir debajo de las yemas de sus dedos el suave tacto de las teclasEsta pasión que nunca cesa por la escritura le ha permitido borrar la engorrosa frontera entre literatura y periodismo, creando un estilo propio en el que el lector se transforma en la pieza fundamental de cada una de sus cautivadoras historias. Eliminar los gruesos muros que separan estos dos mundos (literatura y periodismo) no es tarea fácil. Pero Marta lo ha conseguido utilizando un amplio dominio de la lengua y la literatura, un poder de observación muy desarrollado, una conciencia plena para la escucha activa, y una atención meticulosa en los pequeños y grandes detalles. Todo ello acompañado de una rigurosa tarea de documentación que les da todavía más verosimilitud a sus textos. 
Cuéntame un cuento...
Periodista que domina la escritura, pero periodista al fin y al cabo, Marta consigue el más difícil todavía en todo lo que escribe: dotar a todos los personajes de sus obras de voz propia y una personalidad realmente genuina. Para ella lo más importante es tener algo que contar y hacerlo de una manera tan personal que la diferencie del resto. Impresionantes vivencias personales, pensamientos que cruzan sin cesar por su mente a velocidad de vértigo, emociones intensas que le atraviesan de lado a lado el corazón… El grueso de su obra expresa fuertes emociones y sentimientos, sin artificios, mediante relatos de gran intensidad, envergadura, intimidad… poniendo la mirada en temas de contenido social desde un punto de vista humano, afectivo y reivindicativo. 
 
Se puede escribir impecablemente. Emocionar es otra cosa bien distinta. Se necesita talento. Un ingenio que no tiene todo el mundo. Leemos para emocionarnos. Por ese motivo, Marta busca al escribir, empleando siempre un lenguaje sencillo y expresivo, comprometer las emociones, la imaginación y la inteligencia del lector, convirtiéndolas en el elemento principal y más destacado de su contenido escrito, tanto de ficción como de no ficción. Siempre tiene una historia que contar, ya sea emocional, sincera, intimista, cercana, verdadera, a veces provocadora y divertida, que atrape al lector y lo lleve con interés desde el principio hasta el final de un placer estético, innovador en cada lectura. En todas sus obras muestra sus tristezas y anhelos, las ideas que acuden a sus aflicciones y su convencimiento en algo bonito; describe todo eso con una intensa y sosegada franqueza, y para manifestarse, utiliza lo que encuentra a su alrededor, las representaciones de sus sueños y las cosas importantes de sus recuerdos. 
 
Licenciada por la Universidad Complutense de Madrid, Marta desempeña sus profesiones de periodista y escritora en todo tipo de medios de comunicación: prensa, radio, televisión… convirtiéndose en uno de los rostros y de las voces imprescindibles de este sector profesional. Además, participa regularmente en mesas redondas, realiza presentaciones e imparte conferencias. 
«Creo en la satisfacción de lo cotidiano, en la aventura de vivir sin que ocurra nada»
Pregunta. ¿Cómo definirías tu carrera profesional en estos momentos y hasta dónde te gustaría llegar? 
 
R. Mi carrera profesional es el de una periodista y escritora de fondo, que nunca ha dejado de trabajar sin descanso, ni tampoco de apasionarse por su trabajo. Tengo la enorme fortuna de haber podido trabajar en lo que me gusta y eso, como decía Confucio, es como no trabajar. Aunque tuve que empeñarme en ello, porque mi padre se negó a que eligiera esta carrera y me la tuve que pagar yo mientras trabajaba. ¿A dónde me gustaría llegar? Nunca me he fijado una meta. Me gusta volar bajito, como decía la canción de Serrat. Cada nuevo paso es un nuevo logro y me siento satisfecha de él. No creo en las grandes ambiciones ni en los sueños imposibles, sino en el trabajo del día a día, en la satisfacción de lo cotidiano, en la aventura de vivir sin que ocurra nada.
 
He dirigido y presentado formatos de todo tipo, casi siempre culturales e informativos en todas las cadenas de televisiones generalistas y en varias autonómicas y lo mismo en las más importantes cadenas de radio. Además he trabajado en los servicios informativos de TVE, Antena 3, Telecinco y Telemadrid como redactora, presentadora e incluso subdirectora de los espacios de noticias. Tengo en mi haber programas de televisión tan míticos como A toda página o de radio como Si amanece nos vamos o A vivir que son dos días… En los últimos tiempos es cuando he colaborado como tertuliana en diversos programas y he hecho programas como el de DKISS… 
 
P. ¿A qué edad surgió tu interés por el periodismo?
 
R. En realidad yo quería estudiar Filosofía y ser escritora. Fue mi primer novio quien me convenció de que tenía mucha capacidad para la comunicación y de que tenía que estudiar periodismo, pero es verdad que, sin abandonar jamás mi vocación de escritora, en cuanto empecé a estudiar la carrera el veneno del periodismo se me metió en el cuerpo y se quedó para siempre. Por eso siempre digo que, aunque un día acabe dedicándome solo a la literatura, nunca dejaré de ser periodista y no voy a dejar de tener esa voluntad de contribuir a que el mundo sea un poco mejor.
 
P. ¿Cuándo comenzó tu andadura profesional en el mundo del periodismo?
 
R. Cuando estaba estudiando ya empecé a colaborar con el departamento de Estructura de la Comunicación. Publiqué algunas cosas en el Magisterio Español e incluso acudí a Roma a representar a la universidad en un congreso literario.
Una extensa carrera profesional
P. ¿Nos puedes enumerar tus primeros trabajos dentro de esta profesión? 
 
R. Pues, además de los ya mencionados,  trabajé en una revista de golf (donde escribía hasta los horóscopos) antes de entrar en prácticas en la revista Tiempo. Si de algo me siento orgullosa es de, estando en prácticas en la revista de actualidad más importante de aquel momento, haber publicado dos portadas, ni más ni menos. A partir de ahí, empecé en la televisión, en Canal 10, y ya vino todo del tirón: TVE, Telemadrid, la radio… Primero la Inter, luego la Cadena Ser… Y siempre, sin dejar de colaborar en distintos medios escritos y al poco, de publicar libros con regularidad.
 
Aunque su triunfante carrera profesional comenzó en la revista Tiempo, desde entonces nunca ha dejado de colaborar en distintas publicaciones como Panorama, Man, Woman, Elle, Carácter, Wapa, XL Semanal, el Magazine de la Vanguardia, Grazia, La Gaceta de Salamanca o La Razón, entre otras muchas.
 
En televisión ha creado, presentado y dirigido diferentes programas culturales o informativos tan emblemáticos como: Canal 10 (Desde Londres), TVE (Magazine de Castilla La Mancha, Esta es mi historia, Amigas y Conocidas, Hora Punta, La mañana de la 1), Tele 5 (Informativos), Antena 3 (Hermida y cía, Las tertulias de Hermida, A toda página, Las noticias de las nueve, Noticias del Canal Internacional, Qué memoria la mía, Contraportada, El tiempo pasa, corazón, Espejo público) y Telemadrid (El Ruedo, A todo Madrid, Verano en El Escorial, Telenoticias fin de semana, Gran vía de Madrid, Madrid a la última, Ahora Marta y Está pasando).
 
En radio ha dirigido y presentado programas en Radio Intercontinental (Caliente y Frío), Cadena Ser (De la noche a la mañana, El serial, Si amanece nos vamos y A vivir que son dos días) y Onda Cero (A toda Radio) y EFE Radio (Entre Comillas) además de colaborar en Punto Radio, con Ana García Lozano o esRadio con Luis Herrero .
 
P. ¿Cuáles son tus grandes referencias en el mundo del periodismo?
 
R. Muchos, pero quizás sobre todo Iñaki Gabilondo, con quien coincidí en la Cadena Ser, y Nativel Preciado con quien coincidí en Tiempo. Los dos fueron muy generosos y son amigos pero, Nativel, que ya era una periodista consolidada y reconocida cuando yo entré en prácticas ha sido siempre para mí uno de los regalos de esta profesión y de la vida. 
Las narrativas de la imaginación
P. ¿En qué momento decidiste escribir un libro? ¿Qué te motivó a ello? 
 
R. Yo llevo escribiendo desde que era una niña. Me presentaba ya entonces a concursos literarios, varios de los cuáles gané. Siempre tuve claro que mi vida era escribir. De hecho escribí mi primera novela con 16 años. Por suerte nunca vio la luz, porque era malísima, pero deja constancia de cuál era, desde siempre, mi auténtica vocación.
 
P. ¿Cuáles fueron tus primeras lecturas? 
 
R. Mi generación, después de los cuentos infantiles, empezó a leer con los pequeños detectives creados por Enyd Blyton, Los Cinco, Los Siete Secretos, Seis primos… Luego a los 10 u 11 años llegó a mi vida Edgar Allan Poe. A partir de ahí he sido siempre una lectora voraz y «omnívora», pero siempre he regresado de algún modo al género policiaco y al negro. 
 
P. Siempre que hablamos con una periodista y a la vez escritora le hacemos la misma pregunta: ¿Se puede separar el periodismo de la literatura?  
 
R. Naturalmente que sí. Ni todos los periodistas son escritores ni todos los escritores podrían ser periodistas. Todo tiene su técnica y su alma. Escribir un artículo no es ser periodista. Informar y ser consciente de la responsabilidad que supone es otra cosa. Y hay muchos escritores que redactan correctamente, pero que no tienen destreza narrativa para emocionar con una novela. Es verdad que hay géneros periodísticos que pueden ser muy literarios como el de la entrevista… Pero no todo el mundo vale para todo. La creación literaria va más allá de redactar con corrección.
La técnica y las circunstancias
P. Cuando empiezas a escribir una novela, ¿tienes en mente, más o menos, el final o te dejas llevar y te sorprendes a ti misma con un desenlace que no esperabas? 
 
R. Se suele decir que hay escritores de mapa y de brújula… Yo prefiero la definición de Javier Marías, quien dice que los hay cojos o ciegos. Los cojos saben desde la primera a la última palabra de sus novelas antes de empezarlas (Pérez-Reverte, Julia Navarro). Y los ciegos, como Marías, empiezan con una idea y no tienen ni idea de dónde les llevará. Yo soy más bien un híbrido: sé cómo empezar y dónde quiero llegar y luego, como decía Borges, tiro puentes…  Así que, entremedias, puede pasar cualquier cosa.
 
P. El título de la obra, ¿es lo primero o lo último?
 
R. Depende, hay obras que nacen con su título, otras veces el título aparece sobre la marcha, otras no está claro hasta el final… 
 
P. Nos gustaría saber si todos los personajes que aparecen en tus libros están al principio del proyecto, o algunos cobran vida según se va desarrollando la trama
 
R. Muchos cobran vida según se va desarrollando la trama. Es pura magia. Se hacen necesarios y aparecen. Y de pronto están completos: tienen currículum e historia, como si hubieran estado pensados desde el principio.
 
P. ¿Tienes algún tipo de ritual cuando escribes? 
 
 R. Cuando estoy escribiendo un libro necesito «robarle» al día al menos seis horas seguidas para él. Si no, no puedo escribirlo. Y eso sí, como paso tantas horas frente a la pantalla, suelo escribir sobre una bola de fitball, para que no se me duerman las piernas.
 
P. ¿Necesitas silencio y concentración para escribir?
 
R. No. Yo puedo escribir sentada en el filo de una navaja en una feria. Mi capacidad de abstracción es total. Es lo que tiene haber pasado por redacciones con máquinas de escribir y mucho ruido (y mucho humo, por cierto).
¿Lo tienes claro?
P. ¿Llevas alguna herramienta a mano (una tablet o una libreta, por ejemplo) para escribir en cualquier momento y que ninguna idea se quede en el Limbo? 
 
R. Antes llevaba una libreta, pero ahora me basta con el móvil. En todo caso, de las grandes ideas te sueles acordar. Siempre cuento que Alicia Giménez Bartlett suele decir que de todas las ideas que se te ocurren por la noche, y que lamentas no haber apuntado, solo recuerdas las que merecen la pena. Así que menos mal que no te levantaste a escribirlas todas…
 
P. ¿Sueles hacer muchas modificaciones en el texto cuando ya está escrito como cambiar el orden de fragmentos, además de correcciones o añadir texto? 
 
R. No suelo cambiar el orden de fragmentos. Creo que nunca lo he hecho. Yo no hago estructuras, pero pienso e interiorizo mucho las novelas para que fluyan cuando me pongo a escribir…
 
 P. ¿Cómo te documentas para trasladar la historia de un libro a cualquier lugar, situación o época? ¿Surge primero la documentación o vuela la imaginación de tu propia experiencia de todo lo que has leído?
 
R. Depende de sobre qué vaya a escribir. Pero el principio de todas las historias me encuentra a mí, no lo busco yo. Aparece en mi camino como algo que me sorprende, me inquieta, me deslumbra… Y a partir de ahí suelo ser presa fácil y dejarme atrapar. Pero cuando lo hago necesito saberlo todo respeto a lo que quiero contar. Hasta los detalles más mínimos. 
 
Su larga y fructífera carrera literaria comenzó en 1991 con El mundo en sus manos, escrito junto al periodista Pedro J. Ramírez. Aparte de la mencionada obra, sus otros libros de no ficción son La dama del PSOE (1992), Los elegidos de la fortuna (1999), El catálogo del Parque Oceanógráfico de Valencia (2003), Madrid me Marta (2011), Usted primero (2015) y Haz lo que temas (2016). 
 
Marta también sobresale en la literatura de ficción con libros como, Las Once Caras de la María Lisboa (2001), Diario de una cuarentona embarazada (2008) Don Juan (2009), Luisa y los Espejos (2013) -con el que ganó el prestigioso premio Fernando Lara de Novela-, Obscena (2016) , A menos de cinco centímetros (2017) (finalista en el Silverio Cañada de novela negra de Gijón), HNegra (2017), La mala suerte (2018) (Premio especial Aragón Negro y finalista en Cartagena Negra), La chica a la que no supiste amar (Premio Letras del Mediterráneo 2019) y el ensayo novelado Pasiones carnales (2021).
Conjugar técnica y emoción
P. Hasta la fecha has escrito cinco novelas. ¿Crees que hay una evolución en tu literatura? ¿Piensas que tú última novela es más madura y de más calidad literaria que la primera?
 
 R. Hasta la fecha he escrito cinco novelas: Diario de una cuarentona embarazada, Luisa y los espejos (con la que gané el  premio Fernando Lara de novela), A menos de cinco centímetros, La mala suerte y La chica a la que no supiste amar. Y otros cuatro libros de relatos, uno sola Las once caras de María y tres con otros escritores, Don Juan, Obscena y HNegra. No sabría deciros si mi última novela tiene más calidad literaria que las anteriores. Las carreras de los escritores no son lineales, como ninguna carrera de creación. Puede ser que se adquiera más técnica o que exista esa madurez que mencionáis, pero la brillantez reside en la capacidad de emoción de la obra. Y eso sucede porque sucede y de pronto. Como un milagro. No tiene que ver con los años que se lleven de oficio. Hay gente que lleva escribiendo toda la vida y no ha conseguido emocionar jamás. Otros escritores tienen ese don. Y no es continuo ni perpetuo.
 
P. ¿Te atreverías a ser la protagonista visible de algunas de tus futuras novelas? 
 
R. No es que me atreviera o no, es que no me interesa en absoluto. Yo estoy en todos mis personajes y en ninguno, hacer uno igual a mí me resultaría aburridísimo… No soy yo de esas personas que se miran constantemente al ombligo.. Como dice el escritor Ramón Buenaventura: «Hay que conocerse, pero no especializarse». Detesto el exceso de protagonismo y me parece muy paleto considerar lo de uno lo mejor, aunque sean las lentejas de tu madre.
 
P. De todas tus novelas, ¿cuál es la que más trabajo te ha costado escribir sentimentalmente hablando? ¿Y en cuál de ellas hay más de ti? 
 
R. Todas me han costado, me han hecho gozar y sufrir. Y en todas hay mucho de mí, tal vez donde menos imagina el lector… Otra cosa es que quizás la que más me ha dolido ha sido La chica a la que no supiste amar, porque la trata de mujeres con fines de explotación sexual es un asunto que me duele muy especialmente.
 
P. ¿Por cuáles todos tus personajes (aunque los querrás a todos) sientes debilidad?
 
R. Por el detective Roures, que para eso se llama como yo (Roures es Robles en catalán y Carvalho en portugués… Así también se llama como el de Vázquez Montalbán). Bueno, más bien se llama como mi padre, que se llamaba Antonio Robles y le llamaban Tony.
 
P. ¿Cuáles son los que más te han sorprendido porque crecieron más de lo que imaginabas cuando empezaste a darles forma? 
 
R. El propio Roures, porque parece de verdad, parece que tiene vida propia y que va creciendo en cada caso… Me gusta también la jueza Carlota Aguado porque rompe todas las normas y es una mujer muy libre y sorprendente.
Cuando la literatura conmueve
P. Tus libros abarcan desde investigaciones históricas hasta relatos ficticios y recopilaciones bibliográficas. ¿Qué buscas en los lectores?
 
R. Supongo que complicidad. Pero lo que me gustaría de verdad es emocionarlos, conmoverlos, hacerlos reaccionar, liberarlos de su piel de rinoceronte… aunque no pienso en ellos cuando escribo. Durante la escritura solo pienso en la historia que escribo. En nada más. Y si no sucede así es que la historia no merece la pena.
 
P. En La chica a la que no supiste amar (2020) (Espasa/Grupo Planeta) mezclas brillantemente la novela negra más clásica con una formidable y despiadada crítica social sobre el proxenetismo. ¿Has pretendido alguna vez, a medida que has ido evolucionando como escritora, motivar al lector a reflexionar sobre la sociedad?
 
R. Siempre he pretendido provocar la reflexión a través de lo que escribo. Y reflexionar yo misma. Lo que jamás busco es adoctrinar o moralizar. Yo expongo para que el lector saque sus conclusiones. Las suyas. Las de nadie más.
 
En el volumen Eros y periodismo. Una crónica muy sentimental (Pigmalión) Marta escribe, bajo la coordinación del prestigioso filológico y periodista David Felipe Arranz y junto a otros primeros espadas españoles e hispanoamericanos del periodismo, sobre la reiterada unión entre Cupido, dios del amor, y el oficio de reportero. 
 
En su último libro, Pasiones carnales. 
Los amores de los reyes que cambiaron la historia de España, Marta Robles, volviendo a mostrar de nuevo su dominio de la técnica narrativa y su acierto en el llamado ensayo novelístico, examina con atención y cuidado algunos de los acontecimientos de la historia de España, a través de los devaneos amorosos y sexuales que protagonizaron nuestras dinastías monárquicas (Astur, Borgoñona, Trastámara, Habsburgo y Borbón). Desde Rodrigo, el último rey visigodo de España, hasta Alfonso XIII el Africano, los lectores van a conocer de primera mano unos hechos históricos de distinta naturaleza que constituyeron un baldón de ignominia para la sociedad que los soportó. 
 
Este libro nos sumerge desde las primeras páginas en un laberinto de pasiones que va desde los amores que se originan desde el más explosivo de los arrebatos hasta los que se forjan en los más profundos deseos pasionales, pasando por los amores que nacen maldecidos, los que albergan sentimientos más honestos, los que están marcados por la dicha o los que son compatibles con la fortaleza invencible de lo que es inevitable. Aunque los amores que unen o desunen, componen o rompen reinos son el elemento fundamental de esta obra. 
El juego de Marta
P. Pasiones carnales: Los amores de los reyes que cambiaron la Historia de España (2021) (Espasa/Grupo Planeta) es tu última obra, un libro sorprendente que descubre cómo afectan las relaciones más íntimas y personales de los reyes y otros poderosos a la historia de España. ¿Qué episodios de la trastienda de la historia de España deberíamos conocer todos los españoles? 
 
R. Todos. Esto que acabo de hacer y que parece muy innovador, ya lo hacía Suetonio, un historiador romano del siglo I. Por él conocemos todos los detalles más escabrosos de Tiberio, Calígula, Nerón… Las pasiones carnales de los poderosos siempre han influido de manera definitiva en la historia, así que conviene conocerlas para comprender lo que realmente ocurrió.
 
P. ¿Cuáles han sido las principales historias de amor que han cambiado la historia de España?
 
 R. De amor y de sexo… Citemos una de amor (y mucha pasión): la de Alfonso XI y su concubina durante 23 años. Uno de sus 10 hijos, Enrique de Trastámara asesinó a su hermanastro Pedro I el Cruel, cuando ya era rey y ocupó su trono. De la dinastía Trastámara descienden los mismísimos Reyes Católicos; es decir descienden de una concubina… Y si miramos a la leyenda… la obsesión de Rodrigo, que le llevo a violar a la hija de su aliado, el conde don Julián en el norte de África, que en venganza le abrió la puerta a los musulmanes y fue lo que provocó la entrada de los mismos en la península.
 
P. Ya que estamos hablando de pasiones, ¿cuáles son tus grandes pasiones? 
 
R. Leer, escribir, conversar, la música, el cine, mi familia, mis amigos…
 
P. ¿Cuáles son aquellas cosas que realmente te hacen vibrar, de las que nunca te aburres? 
 
R. Os las acabo de contar… De todos modos tengo la suerte de apasionarme con casi todo. Me gusta tanto conocer y descubrir que me parece una aventura hasta pisar un charco.
 
P. ¿Cuáles son tus escritores y escritoras favoritas? 
 
R. Dependiendo del momento de mi vida puedo citar unos u otros. Pero siempre García Marquez y Shakespeare y Cervantes y Patricia Highsmith… Y los poetas grandes y pequeños, sin los que no podría vivir.
 
P. ¿Cuáles son tus libros favoritos? 
 
R. Más que favoritos, porque esos son demasiados y otra vez depende del momento, hay alguno que me ha zarandeado especialmente, como Calígula de Albert Camus, que me enseñó a saber que cualquier persona puede pasar de ser buenísima a malísima en un pis pas. Como decía Simenon: «Un asesino es cualquiera de nosotros un segundo antes de cometer un asesinato».
«- Me gusta estar contigo - Gracias. A mí me gusta la paz y el silencio»
P. El cine es otra de tus grandes aficiones como has llegado a manifestar en muchas ocasiones. Y nos gustaría saber un poco más sobre tus gustos cinematográficos. ¿Cuáles son tus actrices y actores favoritos? 
 
R. Otra vez lo mismo: depende el momento. Unas veces soy muy de Marilyn y otras de la Bacall, me puede apasionar Marlon Brando un día y otro enamorarme de Brad Pitt…
 
P. ¿Cuáles son tus directoras y directores favoritos? 
 
R. Antonioni, Bertolucci, Vittorio De Sica, Fellini, Tarantino, Woody Allen, Berlanga, Tarantino, Guy Ritchie… Todos y ninguno. A veces uno, a veces otro. Hay días que solo me apetece Almodóvar. Yo qué se…
 
P. ¿Cuáles son algunas de tus películas favoritas? ¿Sientes predilección por algún género cinematográfico en particular? 
 
R. Es que eso de tener que elegir, de verdad, me parece muy pesado. Me encanta el género negro y Humphrey Bogart y la Bacall, pero también la comedia romántica e incluso el cine de autor… Todo tiene su momento y no me gusta restringirme ni en la literatura ni en el cine ni en la vida. Y eso de soltar nombres y nombres para demostrar lo mucho que se sabe me parece muy ridículo. Me da hasta grima. 
 
P. ¿Qué otras aficiones tienes aparte del periodismo, la literatura y el cine? 
 
R. Vivir con intensidad. Es mi mayor afición.
 
P. ¿Nos puedes adelantar algunos de tus próximos proyectos?
 
R. Pues además de promocionar Pasiones carnales y todas mis colaboraciones en televisión y prensa acabo de dirigir un corto, que verá la luz muy pronto y en breve comenzaré a escribir mi nueva novela.
 
P. ¿Les puedes enviar un mensaje de agradecimiento a tus seguidores?
 
R. Qué sería de mí sin vosotros, queridos lectores, espectadores, oyentes, amigos… Gracias por estar ahí.
En la actualidad, Marta colabora en La Razón, La Gaceta de Salamanca, y en televisión en Espejo Público y en Está pasando, en Telemadrid. 
 
También dirige y prologa la colección de true crimen bautizada como Sin ficcion de la editorial Alrevés, con autores nacionales y casos reales sobre los episodios más oscuros de la crónica negra ocurridos en España. Una colección de libros escritos a ritmo de novela, sin nada de ficción. 
 
Una carrera tan deslumbrante no se podía quedar sin recompensa, ni tampoco pasar desapercibida por el público y la crítica, y los premios y reconocimientos han ido cayendo sucesivamente en su poder, como frutas maduras. Entre los numerosos premios que ha recibido hasta el momento (ya mismo va a tener que ganar espacio en las estanterías y librerías de su casa para guardarlos) destacan el TP de Oro (1995), dos Antenas de Oro (2000 y 2010), dos Antenas de Plata (1995 y 2006), el Woman de Oro (1995) o el Premio Nacional de Comunicación (2005), además del Fernando Lara de novela (2013) o el premio PR a la periodista más querida de Madrid (2006), el Premio especial del Festival Aragón Negro a «La mejor de los nuestros» (2018) o el Premio Letras del Mediterráneo, categoría de Narrativa (2019). ¡Casi nada! 
¡Muchas gracias a Laura Fernández Navarro (Departamento de Comunicación del Grupo Planeta), y a los fotógrafos Hugo G. Pellecín , Gonzalo Pérez Mata  y Asis G. Ayerbe por su colaboración en esta entrevista! 

Talento, esa es la palabra que define a Marta Robles. La capacidad de comunicar, informar y emocionar está en el ADN de esta periodista y escritora. Nos van a permitir un símil, con todo el cariño y la emoción de que somos capaces, pero el corazón de Marta «… tiene más cuartos que un hotel de putas». ¡Un placer Marta y nuestro infinito agradecimiento por la entrevista concedida!

Redes sociales de Marta Robles

Twitter: @MartaRoblesG
Instagram: @martaroblesg/
LinkedIn: marta-robles

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